QUE EL CONOCIMIENTO SEA PARA TODOS
Que los temas científicos y tecnológicos compitan con los violentos, en los medios de comunicación, es saber de antemano quien lleva las de ganar; pero también hay que mostrar las cosas buenas de la actividad humana.

AGENCIA AUPEC. 25 de agosto de 1998

Muerte, narcotráfico, guerrilla y pobreza son los temas predominantes en los medios de comunicación de Suramérica. Tercer mundo, subdesarrollados, indios, son algunos de los calificativos para referirse a esta parte del mundo y sus habitantes.

Afortunadamente  hay otras cosas que se están haciendo y vale la pena también darlas a conocer; entre las que se encuentra la actividad científica y tecnológica.

En Europa y Estados Unidos, a la par de estas tareas, se hace un gran esfuerzo por la divulgación científica; especialmente cuando a nivel mundial se quiere lograr que sea la sociedad quien oriente las decisiones respecto a estas temáticas.

En Latinoamérica apenas se hacen algunos intentos, que aunque no son en la misma cantidad que otros países más desarrollados, si son reconocidos por la calidad de su trabajo y sobretodo entusiasmo. Lo que hace falta entonces, es promover la divulgación científica, para que cada vez haya más interés en este tema.

En este marco, se desarrolló el Primer Curso Iberoamericano de Formación en Comunicación Científica, en Santa Fé de Bogotá, Colombia, del 10 al 14 de agosto.

Este evento, organizado por la Organización de  Estados Iberoamericanos, OEI, contó con la participación de profesionales de Chile, Argentina, Brasil, Cuba, Guatemala, Salvador, Panamá, Bolivia, Venezuela, Honduras y Colombia.

Ante todo, el bien común

La ciencia no solo puede ser magnificada, a través de lo que comúnmente se muestra  con la exploración espacial, la clonación de la oveja o la vacuna contra el SIDA; la ciencia también está al servicio de los problemas más cotidianos de la sociedad misma: desde el abastecimiento de agua para una comunidad rural hasta la relación de la madre adolescente con el entorno.

En este sentido, la tendencia global de la actividad científica y tecnológica es estar al servicio de la sociedad. “Ya el científico no es visto como la persona aislada de su entorno que simplemente busca descubrir una ley intrínseca de la naturaleza, sino que es un ser que se hace preguntas, partiendo de las necesidades sociales, y trata de encontrar las respuestas”, dice Rafael Rengifo, conferencista invitado al curso, profesional del Centro de Estudios de Desarrollo, de la Universidad Central de Venezuela.

Por su parte, José Antonio López, Subdirector del Departamento de Filosofía, de la Universidad de Oviedo, España, afirma que han existido dos corrientes  a lo largo de la evolución de la actividad científica y tecnológica. Una está centrada en el impacto de estas tareas en la sociedad y otra tiene que ver con los factores sociales que orientan la ciencia y la tecnología.

“La Ciencia no sólo es el conjunto de factores cognitivos sino también sociales. La ciencia y la tecnología son un asunto público de primera magnitud; cada vez hay mayor necesidad de abrirse a la comprensión y valoración  pública de estas actividades, para que sea la sociedad quien oriente los cambios”, explica López.


La comunicación científica

El aporte del comunicador científico es la herramienta fundamental para lograr el involucre de la gente en los procesos de ciencia y tecnología, al convertirse en un facilitador de espacios de interacción y participación.

Al transmitirse  los conocimientos generados por la actividad científica y tecnológica, el público común se va a apropiar de ellos y empezará  a hacerlos parte de su cotidianidad. De la misma forma,  al reconocer la importancia, cercanía, relación e influencia de la ciencia y la tecnología en sus vidas se logrará la validación de estas actividades dentro de la sociedad.

De acuerdo con José Antonio López, la divulgación científica debe potenciar una actitud crítica. Ello implica desmitificar sin descalificar, y estar al día tanto en los avances en C y T, como en las sensibilidades públicas.

La misión del comunicador científico no es fácil, porque en última instancia debe responder a los lineamientos definidos por la agencia o grupo editorial al que pertenezca. Ello exigirá el uso de medios alternos y de la creatividad y el ingenio para lograr que el mensaje llegue a donde debe llegar.

De la misma forma, es necesario tener en cuenta la dimensión política del acontecer científico. Como toda actividad humana, la ciencia y la tecnología están en relación con el devenir de grupos humanos.

Con estas funciones se logrará la democratización de la actividad científica y tecnológica. Es decir, que las decisiones en estos campos no queden a cargo de unos pocos desinformados o analfabetas científico-tecnológicos, sino que las mismas sean más efectivas, a medida que quienes toman decisiones cuenten y manejen con más y mejor información.

Texto modificado a partir del taller sobre Ciencia, Tecnología y Sociedad, durante el Primer Curso Iberoamericano de Formación en Comunicación Científica, en Santa Fé de Bogotá, Colombia, del 10 al 14 de agosto.
Autores: Luis Donderis (Panamá), Silvana Espinosa (Colombia) y Valeria Torregrosa (Chile)
 


© Se permite la reproducción total o parcial de este material, siempre y cuando se cite a AUPEC como fuente original


Para mayor información acerca del tema tratado en este artículo, escríbanos a aupec@mafalda.univalle.edu.co
 
HOME PAGE