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Esos diminutos pero grandes enemigos...

El trajinar diario nos exige estar en contacto con objetos de uso social como sillas, monedas y sanitarios, entre otros. Cabe preguntarse entonces: A qué cantidad de microorganismos estamos expuestos diariamente?.

El cuerpo humano se ha constituido en el "hogar" permanente de miles y miles de microorganismos que, aunque nunca percibimos, siempre están con nosotros.

Lina María Giraldo Hoyos.


AUPEC

Sabía usted que cuando da un beso está transmitiendo aproximadamente 100.000 millones de bacterias por cada gramo de residuos de alimentos y de otras sustancias que hay en su boca?.

Sabía a qué cantidad de microorganismos está expuesto diariamente?... A millones y millones que se mantienen en el aire, en el agua, en la tierra y en los objetos que toca a diario, porque en todo sitio están presentes los microorganismos.

Su piel está constantemente poblada de microbios que reflejan sus costumbres, su profesión y su hábitat. Ellos penetran en el interior de su cuerpo ya sea por vía digestiva, mezclados con los alimentos; por vía respiratoria; a través de la picadura de insectos, como es el caso del mosquito Anopheles; por infección de heridas; o al tocar objetos de uso común, como los billetes y las monedas.

Sus ventajas

Muchos de estos microorganismos tienen la capacidad de provocar enfermedades; sin embargo esto depende, en buena medida, de los mecanismos de defensa, el estado de salud y las tensiones a las que está sometida la persona.

Algunos agentes productores de infecciones en el organismo humano son las bacterias, los virus, los hongos, los protozoarios y las rickettsias, todos pertenecientes al mundo de los microorganismos.

Las enfermedades epidérmicas más corrientes, o al menos más evidentes, se deben a los estafilococos, tipos muy comunes de bacterias que provocan con gran frecuencia granos, forúnculos, acné y otras afecciones de la piel.

Estos microorganismos son aeróbicos, es decir, necesitan oxígeno para sobrevivir. Por ello muchas personas son portadoras de estafilococos, especialmente en la nariz, la puerta de entrada del aire que tanto ellos como nosotros necesitamos.

Aunque las bacterias son los microbios responsables de la mayoría de las enfermedades infecciosas, juegan un papel fundamental en la naturaleza. Las que viven en lo suelos y las aguas son indispensables para el equilibrio biológico. Existen otras que son útiles en las industrias alimentarias y químicas, así como en la elaboración de vitaminas y antibióticos. Algunas, consideradas como fermentadoras, sirven para producir yogurt, kumis, ácidos, alcoholes, cetonas y derivados lácteos como el queso.

El hábitat humano

El cuerpo humano ofrece a los microorganismos condiciones favorables y variadas para que construyan en él su hábitat. Entre ellas la piel, que aunque esté limpia o sucia, nunca está libre de microorganismos que son generalmente transitorios.

"Esta presencia de bacterias en el hombre forma la flora bacteriana normal, que es de dos tipos: La transitoria, con la que tenemos contacto todos los días y que se elimina con un proceso sencillo de lavado de agua y jabón; y la residente, que es la que vive con nosotros, y es muy estable", dice Fabio Carmona Velásquez, microbiólogo médico, y profesor titular de la Facultad de Salud de la Universidad del Valle. "Si una persona se pone en contacto con otra, su flora bacteriana puede contaminarlo, como ocurre cuando compartimos un helado o damos un beso", complementa.

Casos muy comunes y que vivimos a diario, son ejemplos de ese contacto de nuestro cuerpo con los microbios. Esto ocurre con mucha frecuencia en los baños públicos, que permanecen invadidos de microorganismos. Veamos: Una persona entra al baño, por muy bien que se asee con papel higiénico queda contaminada, ya que este es muy poroso. Cuando abre la puerta del baño infecta la cerradura, e igual ocurre con la llave del lavamanos. Después de lavarse las manos, al cerrar la llave, ya infectada, nuevamente queda contaminado; por ello en adelante, esta persona va a ser portadora de microbios, que serán transmitidos a otras, por el contacto con objetos que haya tocado o con el simple hecho de brindar la mano para saludar.

Esos pequeños...

Con mucha frecuencia nos encontramos con desagradables animalitos, como chinches, ácaros, garrapatas, pulgas, cucarachas, moscas, entre otros, pero muy pocas veces nos ponemos a pensar si ellos pueden ocasionarnos enfermedades; pues bien, las Rickettsias generalmente son transmitidas al hombre por estos artrópodos que pueden ser parásitos y algunos hasta servir de vectores de enfermedades como es el caso del tifo, que es ocasionado por la picadura del piojo humano. Los microbios más pequeños y responsables de diversas enfermedades, tales como el resfriado común, la viruela, el sarampión, entre otros, son los virus; microorganismos que no tienen supervivencia extracelular y pueden penetrar en nuestro cuerpo a través de las goticas producidas en el estornudo, en alimentos contaminados, en el polvo y mediante picaduras de insectos.

Algunos parásitos unicelulares viven en el organismo de otros seres vivos produciendo enfermedades como la malaria, la enfermedad del sueño, entre otros. "Una persona que tenga una amebiasis está constantemente excretando unas formas de resistencia de la ameba que se llama quiste, que va a parar a la materia fecal; si un cocinero prepara un alimento después de ir al baño sin lavarse las manos debidamente, ese quiste va a transportarse desde la materia fecal al alimento y de éste a la persona que lo ingiere. Por ello los alimentos que comemos en la calle, aunque estén bien cocidos, no implica que no estén contaminados", expresa el profesor Carmona Velásquez.

Por todo esto el hombre ha desarrollado métodos, como la pasteurización de la leche, la cloración del agua, desagues adecuados, desinfectantes, entre otros, para defendernos de tantos enemigos. También los avances tecnológicos como secadores automáticos y todo aquello que nos evite el contacto con superficies infectadas, es ideal para prevenir el contagio.

Además de estos métodos de control externo, existen las vacunas, con una acción preventiva, y los antibióticos, con una acción correctiva.

La buena alimentación y excelentes hábitos higiénicos son sin duda, la forma más eficaz de combatir estos diminutos pero grandes enemigos.



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