Primero Icaro, luego 1997FX11

¿NOS GANAMOS LA LOTERIA?

Aunque la posibilidad de que un objeto de esta naturaleza choque contra la Tierra existe, la verdad es que es muy remota, casi tan cercana a la que a usted le caiga un rayo o se gane la lotería.

Foto de Rev. Universo

Desde su creación, la Tierra ha sido “visitada” constantemente por los asteroides y muchos de ellos han dejado su huella imborrable en la superficie. Definitivamente todo un espectáculo lleno de belleza, misterio y hasta temor.


Adriana María Ochoa O.
Agencia AUPEC. 17-03-1998

Seguramente los dinosaurios, primitivos habitantes de ese pequeño planeta azul que giraba, junto con otros 8, alrededor de una estrella mediana, ni siquiera presentían lo que iba a pasar ese día, hace 65 millones de años.

De manera sorpresiva una enorme roca de 10 kilómetros de diámetro se estrelló contra la Tierra, levantando una capa de cientos de miles de toneladas, compuesta principalmente de polvo, agua y desechos orgánicos que envolvió el planeta e impidió el paso de los rayo solares.

La abundante vegetación reinante se vio impedida para realizar la fotonsíntesis, por lo que murió. No tardaron en seguirla, en su orden, los animales herbívoros y los carnívoros. El mar tampoco se salvó de este desastre, pues la lluvia ácida acabó con la vida en los océanos.

Todo esto duró apenas cuatro años, al final de los cuales el sol volvió a brillar, iluminando a los pocos sobrevivientes de este "apocalipsis", los que se constituirían en los antepasados de los mamíferos.

Aunque la desaparición de los dinosaurios es la más comentada y la que más recrea la imaginación del hombre, lo cierto es que no ha sido la única. Todas las investigaciones realizadas parecen indicar que, desde que la vida apareció en la tierra, hace 3.500 millones de años, el 99 por ciento de las especies ha desaparecido.


Ilustración Rev. Innovación y Ciencia

La Tierra ha sido testigo de cinco extinciones masivas que produjeron una importante reorganización del mundo viviente. La del Cretáceo es la más conocida porque en ella tuvo lugar la desaparición de los dinosaurios.

Sin embargo, la Tierra ha sido testigo de cinco extinciones masivas que produjeron una importante reorganización del mundo viviente. La del Pérmico, hace unos 250 millones de años, fue la más catastrófica, pues desapareció el 95 por ciento de las especies existentes.

La extinción del Cretáceo es la más conocida porque en ella tuvo lugar la desaparición de los dinosaurios.

En la actualidad, los científicos hablan de una sexta extinción en la que, a diferencia de las demás, el responsable es la especie dominante del planeta: el hombre.

¿Seguimos nosotros?

Ante tales antecedentes, lo único que nos queda por preguntarnos es si los próximos en la lista somos nosotros. Si desaparecieron los grandes reptiles por que no el hombre?.

Esta atemorizante pregunta tomó nuevas fuerzas al circular la noticia de que dos asteroides, primero Icaro y luego otro conocido con el nombre menos mitológico de 1997FX11, colisionarían con la Tierra, acabando con la vida existente.

Sin embargo, la misma comunidad científica ha asegurado de que esto no ocurrirá, pues, hablando específicamente del 1997FX11, se cree que pasará a 50 mil millas de la tierra, es decir unos 80 mil kilómetros, entre la luna y nuestro planeta.


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Hace treinta mil años, un asteroide de 40 metros de diámetro cayó en el desierto de Arizona, Estados Unidos, formando un cráter de 2 kilómetros de diámetro y 1.5 de profundidad.

"Aunque la posibilidad de que un objeto de esta naturaleza choque contra la Tierra existe, la verdad es que es muy remota, casi tan cercana a la que a usted le caiga un rayo o se gane la lotería", afirma el arquitecto Jaime Aparicio, miembro de la Asociación de aficionados a la astonomía, Antares, de la ciudad de Cali, Colombia.

Antares nació en 1983 y reúne diferentes profesionales identificados por su gusto por la astronomía. Es una entidad de derecho sin ánimo de lucro y de carácter científico, cuyo objetivo es la divulgación de las ciencias espaciales, especialmente la astronomía.

Continuos visitantes

De hecho todos los días cae toneladas de polvo cósmico a la Tierra, pero la atmósfera se constituye en una eficiente capa que protege al planeta de los efectos dañinos de estos "visitantes", pulverizándolos antes de que hagan colisión.
 
Pero cuando el objeto es muy grande y no se convierte en polvo cósmico al entrar en contacto con la atmósfera, choca de lleno con la superficie. Los daños que ocasiona depende de su diámetro y del lugar donde caiga; la mayoría de esos impactos pasan casi desapercibidos para nosotros pues ocurren en las tres cuartas partes cubiertas de agua del planeta.

La tierra está llena de cicatrices que atestiguan estos impactos. Entre los más recordados se encuentran el ocurrido en Siberia, en 1908, el cual arrasó con todo lo que encontró a su paso y otro, hace treinta mil años, en el desierto de Arizona, Estados Unidos, donde un asteroide de 40 metros de diámetro produjo un cráter de 2 kilómetros de diámetro y 1.5 de profundidad.


Ilustración Rev. Discover en español

Se han detectado más de cinco mil asteroides moviéndose en varias órbitas alrededor del Sol; entre ellos se encuentran Ceres, el más grande con un diámetro de 100 kilómetros, le siguen en su orden Palas, Vestas, Juno, Eros, Amor y, el por estos días tan famoso, Icaro.

"De seguro la evidencia de muchos otros impactos similares han sido cicatrizados por los la vegetación y la lluvia, por eso son tan difíciles de encontrar", dice el médico Ricardo Reyes, miembro de Antares.

Pero qué es un asteroide? Según los astrónomos son vestigios de la formación del Sistema Solar; en su conformación son muy similares a la tierra, pues están hechos de roca, hierro y silicio, entre otros elementos.

Entre Marte y Júpiter hay una franja que se llama "El cinturón de asteroides", donde se encuentran estos elementos, de diferentes tamaños y volando a grandes distancias los unos de los otros. Se han detectado más de cinco mil moviéndose en varias órbitas alrededor del Sol; entre ellos se encuentran Ceres, el más grande con un diámetro de 100 kilómetros, le siguen en su orden Palas, Vestas, Juno, Eros, Amor y, el por estos días tan famoso, Icaro.

Pero así como estos asteroides alcanzan dimensiones respetables, existen otros que no pasan de los pocos centímetros y algunos se pueden considerar polvo cósmico. De todos modos, para que un objeto de estos haga daño en la Tierra debe medir mínimo un kilómetro.

De acuerdo con los científicos, en caso de que uno de estos objetos siderales se nos venga encima, a parte de echarse la bendición, lo que se propone para salvar el planeta es enviar sondas espaciales que lleguen hasta el "intruso" y bombardearlo con bombas atómicas para desviarlo de su trayectoria, como lo recomienda un estudio oficial de la NASA llamado "Búsqueda de cuerpos extraños", el cual consiste en la detección temprana de objetos espaciales que amenacen la vida en la tierra.

"La idea es cambiarles la órbita y no destruirlo porque parte de los fragmentos pueden seguir el mismo camino, llegar hasta la Tierra y causar graves daños", afirma el arquitecto Luis Fernando Céspedes, de Antares.

A pesar de que los científicos han descartado, por ahora, la llegada del apocalípsis queda en claro que el fin del mundo es una idea que ha desvelado a la humanidad por generaciones y continúa haciéndolo a finales del siglo XX, gracias a la presencia en nuestro "vecindario" de Icaro y 1997FX11.

Contacto: Luis Fernando Céspedes. Asociación de Aficionados a la Astronomía. Antares.
e-mail: cespedes@colombianet.net


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