“MAMÁ, NO QUIERO COCAÍNA"

Cuando una mujer adicta a la cocaína queda embarazada, el bebé tiene el riesgo de nacer con graves problemas cerebrales y anormalidades cardiacas y respiratorias, pues la droga atraviesa la barrera placentaria.

Foto de Rev. Credencial

El impacto de la drogadicción en los jóvenes motiva a los médicos y científicos a estudiar los riesgos que presentan los hijos de padres adictos.

Agencia AUPEC. 05-05-1998

Cuando Frida llegó a consulta no sabía que estaba embarazada, pero si que se sentía perdida y enferma y en estado de shock general. Tras unas noches de rumba, alcohol y droga, la cocaína logró mantenerla despierta las ultimas 48 horas sin pestañear.

Catorce años atrás cuando esto sucedió,  los científicos apenas empezaban a investigar sobre los efectos de la drogadicción durante el embarazo y ella jamás sospechó todo lo que podría pasar.

Durante esos últimos días de parranda, el bebé por nacer de Frida estuvo sometido a taquicardia, variaciones en el ritmo cardiaco, accidente cerebrovascular  y muchas otras consecuencias del consumo de “coca”. Cuando nació el bebé  presentó malformación cerebral, bajo peso y finalmente murió por infarto general.

Según Jaime Roa, médico pediatra de la Universidad del Valle e Intensivista de la Universidad de Harvard y quien se desempeña como docente en el Hospital Universitario del Valle, de Cali, Colombia, estos casos son bastante frecuentes.

Roa ha realizado estudios de toxicología y se encuentra investigando acerca de los efectos de la drogadicción en perinatología. Este médico, invitado al Simposio “La enfermera ante la salud de la familia, la mujer y el recién nacido”, que se llevó a cabo recientemente en Cali,  opina que uno de los principales problemas es que la droga que se consume en el país no es tan pura como la de exportación, sino que viene mezclada con muchos otros elementos tóxicos que pueden causar incluso más problemas que la misma droga.

“Es frecuente encontrar polvo de ladrillo, talcos e incluso plomo o cocaína revuelta con bazuco, por lo cual aquí es difícil realizar un estudio acerca de las consecuencias de este consumo pues las preparaciones son distintas; eso depende de la fábrica, los gustos y los clientes” afirma Roa.


Foto de Rev. Salud Coomeva

Los niños que nacen de una mujer adicta a la cocaína presentan alteraciones óseas, cerebrales, respiratorias, cardiacas, renales y trastornos de la actividad o problemas de conducta, así como retardo general.

Sin embargo, sí se puede determinar cuáles son los daños que se observan generalmente en un recién nacido cuando su madre consume este tipo de drogas, es decir que los síntomas suelen ser muy parecidos. El 41% nacen con anormalidades inflamatorias y el 29% con falta de irrigación en el cerebro. En el 25%  de los casos de embarazo se presenta abruptio, o sea desprendimiento de la placenta.

Otros problemas frecuentes en un hijo de adicta a la cocaína son malformaciones, efectos generados por hipoxia  o disminución de la concentración de oxigeno en la sangre, anormalidades en la columna vertebral y alteraciones óseas, cerebrales, respiratorias, cardiacas, renales y trastornos de la actividad o problemas de conducta, así como retardo general e infecciones.

El científico asegura que no sólo se observan este tipo de problemas físicos, pues en la mayoría de los casos estos niños presentan alteraciones  psicológicas a raíz de la convivencia con una madre depresiva, con problemas de autoestima.

La inquietud de los científicos hasta hace poco tiempo fue descubrir si la cocaína pasa la barrera placentaria. El médico Roa dice que sí la sobrepasa porque la cocaína posee un efecto muy fuerte dentro del organismo humano y genera más daño que cualquier otro tipo de sustancia.

La evidencia

Aunque la madre del pequeño insista muchas veces en que no ha consumido cocaína durante el embarazo, los médicos pueden detectar fácilmente los casos ya que aparecen rastros en el cuero cabelludo del recién nacido. Tras pruebas de laboratorio se detectan sustancias que tienen que ver con el metabolismo de la droga, en el cabello.

“Cuando se entra en sospecha que una futura madre es drogadicta, los médicos están en el deber de realizarle una anamnesis, lo cual implica revisar la historia la paciente, un examen físico general y control de la presión arterial” dice Roa.

El investigador afirma que en Colombia aún no se han realizado estudios de seguimiento, pero que los médicos y otros científicos están haciendo grandes esfuerzos para  conocer más acerca de los efectos de la drogadicción de las embarazadas en los niños recién nacidos. Incluso el objetivo es realizar campañas de prevención y sensibilizar a la comunidad sobre este problema de enormes proporciones sociales.

Contacto: Médico Pediatra Jaime Roa. Profesor de la Universidad del Valle.


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