INSECTOS DAN PISTAS PARA MUERTES MISTERIOSAS

Los insectos hallados en la escena de un crimen, permiten a los investigadores  determinar el intervalo post morten, es decir el tiempo transcurrido desde que el individuo murió hasta el momento en que se encontró el cadáver, así como la causa de la muerte.

Ilustración de Entomology & Death: a Procedural Guide

Simbolo de la entomología forense

Adriana María Ochoa O.
Agencia AUPEC. 04-05-1998

El 4 de junio fue encontrado el cuerpo de una prostituta de 14 años de edad, en una zona rural del noroeste de los Estados Unidos. La autopsia reveló que había muerto por múltiples golpes recibidos en la base del cráneo.

El cadáver fue reconocido por su hermano quien además dijo que la última vez que vio a la joven con vida fue cuatro días antes de encontrar su cuerpo.

Algunos testigos dijeron a las autoridades que la adolescente había sido vista en la mañana del 31 de mayo, acompañada por un sargento del ejército, de aproximadamente 30 años de edad.

Estos testimonios llevaron a la policía a considerar que el militar era el asesino de la joven. Pero para comprobar esto era necesario determinar con certeza cuando falleció la chica, con el fin de establecer un vínculo entre la víctima y el sospechoso.

En este trabajo las autoridades y científicos recibieron ayuda por parte de unos elementos que hacían parte importante de la escena de este crimen, así como de muchos otros, pero que habían permanecido ignorados: los insectos.

Numerosas larvas de moscas, moscas adultas y otros insectos fueron observados y recogidos en el lugar donde se encontró el cadáver. También fueron sometidos a análisis otros invertebrados descubiertos mientras se practicaba la autopsia.

Estos estudios llevaron a los científicos a determinar que los primeros insectos en llegar hasta el cadáver lo hicieron cuatro días antes de descubrirlo, lo que indicaba que la joven había muerto el 31 de mayo.

Con estas evidencias en la mano, las autoridades procedieron a arrestar al sargento, quien más tarde confesó ser el autor del homicidio.

Pero de qué manera los insectos pueden constituirse en pieza clave para esclarecer un crimen?.

La respuesta la tiene la entomología forense, una ciencia bastante acogida en países como Estados Unidos. En América Latina los únicos en practicarla son Brasil, Argentina y ahora Colombia.


Ilustración de Entomology & Death: a Procedural Guide

Moscas, cucarrones, arañas y otros insectos llegan hasta los cadáveres para iniciar el trabajo de descomposición.

Un poco de historia

Durante muchos años, los exámenes de balística, las armas de fuego y blancas, residuos de pólvora, muestras de sangre y otros elementos de la ciencia criminalística fueron considerados por los investigadores los únicos elementos claves para esclarecer un crimen.

No pasaba lo mismo con los gusanos encontrados en los ojos, nariz, otros orificios naturales y heridas de los cadáveres, los cuales no pasaban de ser algo repulsivo, sin ningún valor legal o investigativo.

Sin embargo, las cosas comenzaron a cambiar a partir de la década de los 80. Se puede decir que todo empezó cuando, en 1986, el investigador norteamericano Wayne D. Lord, de la División de Laboratorio, del Bureau Federal de Investigación de los Estados Unidos, FBI, clasificó a la entomología en tres categorías: la entomología urbana, la entomología de productos almacenados  y la entomología médicolegal.

Esta última, llamada también entomología medicocriminal, está encaminada a determinar el intervalo post morten, es decir el tiempo transcurrido desde que el individuo murió hasta el momento en que se encontró el cadáver, y la causa de la muerte.

En busca del insecto revelador 

 Según la entomóloga de la Universidad del Valle, Nancy Carrejo, con Maestría en entomología de la Universidad de Panamá, cuando el individuo muere los primeros en aparecer en escena son insectos de la especie Diptera, familias Calliphoridae y Sarcophagidae, conocidas como "moscas verdes".

Los invertebrados ponen sus huevos en los orificios naturales del cuerpo, como ojos, nariz, boca y oídos. Si el cadáver está desnudo, lo hacen en la vagina o el ano.

En caso de violación o muerte por arma de fuego o blanca, los huevos serán colocados en las laceraciones cercanas a los órganos genitales y en las heridas.

Una vez eclosionan los huevos, las larvas se introducen en el cuerpo, buscando las visceras, músculos estriados, lisos y tejidos blandos en general.

"Algo curioso es que las larvas no mudan a adulto dentro del cuerpo del sujeto. Una vez termina su desarrollo larval lo abandonan y continúan su metamorfosis lejos del cadáver", afirma la investigadora Carrejo.


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La entomología forense puede proporcionar a la justicia las pruebas suficientes para esclarecer un crimen.

Todo este proceso dura aproximadamente una semana, tiempo durante el cual puede llegar otro tipo de insectos o fauna asociada, es decir aquellos insectos que habitan en los alrededores y cuya diversidad está marcada por las características del lugar donde se encuentre el cuerpo.

Estos invertebrados son atraídos por los líquidos y gases formados en el proceso de putrefacción. En este grupo se encuentran las hormigas, arañas, ácaros, mariposas y cucarrones, entre otros.

Al final del proceso de descomposición llegan insectos del orden de los coleópteros, principalmente cucarrones, encargados de raspar los huesos y dejarlos limpios.

Lo único que queda casi intacto son los tejidos con queratina, es decir las uñas y el cabello.

Para tener en cuenta

De acuerdo con la entomóloga Carrejo, para obtener datos precisos a través de la entomología forense es indispensable conocer la fauna de insectos del área, su biología y distribución. Si se presentan cambios en la biología de los invertebrados, estos pueden indicar características especiales del cadáver, como envenenamiento o sobredosis, entre otros.

"En estos casos se da un cambio en el comportamiento de los insectos, como aumento en la mortalidad de la población o disminución en la reproducción de los adultos".

Por otra parte, si la víctima ingirió durante su vida algún medicamento, consumió drogas alucinógenas o fue alcohólico, el proceso de descomposición se hace más lento, pues se altera el ciclo biológico del insecto.

El caso colombiano
 
A pesar de que Colombia es uno de los países más violentos del mundo y que a diario se presentan muertes por esclarecer, la entomología forense es una ciencia que apenas comienza.

En este sentido una investigación realizada por la estudiante de último semestre de Bióloga, Adriana Olaya, bajo la coordinación de la investigadora Nancy Carrejo, constituye un trabajo pionero en este campo en Colombia.


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Recogiendo las evidencias necesarias en la escena del crimen. Un trabajo al que muy pocos se le miden.

El proyecto nació como una iniciativa de la Fiscalía General de la Nación. Según  esta entidad, es indispensable conocer el momento preciso de la muerte de una persona para llevar a feliz término una investigación en este sentido.

Según la investigadora Carrejo, a pesar de que se puede estudiar la fauna de insectos en cadáveres humanos, serios inconvenientes éticos y morales impiden que se realice este tipo de trabajo. Además, la mayoría de los cadáveres, antes de ser declarados como NN, pasan varias horas en congeladores, lo cual altera los resultados.

"Por esta razón decidimos trabajar con animales, específicamente con perros. La fauna de insectos encontrada en ellos puede ser homologada a la de los cadáveres humanos", afirma la investigadora Carrejo.

Según la entomóloga, trabajar con animales tiene la ventaja de que se pueden sacrificar en el sitio de estudio, no son removidos del lugar del fallecimiento ni han permanecido en congeladores.

A lo largo de la investigación, se tomaron muestras directas del cadáver del perro y de los alrededores donde se encontraba el cuerpo. Los huevos recogidos fueron llevados al laboratorio donde se consiguió, gracias a dietas artificiales, que la metamorfosis del insecto continuara hasta convertirse en adultos.

Para los investigadores esto es un gran logro, pues es posible conocer más de la duración del ciclo biológico de estos insectos en condiciones de laboratorio.

Hasta ahora son tres los perros empleados en el estudio. En este momento la investigación se encamina a evaluar la variación de la fauna de insectos que llega al cadáver en  época de lluvia.

Según la investigadora Carrejo, con este tipo de estudio se quiere lograr que la entomología forense tenga el mismo respaldo que en otros países y que constituya una herrramienta más para determinar el intervalo post morten.

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